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Hazañas del Atletismo

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El Atletismo chileno ha tenido héroes que, en justas sudamericanas, cumplieron hazañas sensacionales.

 JUAN JORQUERA, RODOLFO HAMMERSLEY, VICENTE SALINAS, HECTOR BENAPRES, JUAN COLIN, OSVALDO WENZEL, MIGUEL CASTRO Y EDITH KLEMPAU.

 

Juan Jorquera es un hombre que se nos queda en los rincones de la mente. Sabemos que fue un magnífico fondista, pero el tiempo ha ido tendiendo sus sábanas de polvo y las proporciones de sus proezas se han esfumado. Se han olvidado los detalles.  Y tiene que venir un deportista de otros tiempos para hecérnoslo recordar. Juan Jorquera fué un fondista de clase extraordinario, que pudo diez años antes que Manuel Plaza, escribir una hazaña mundial. Jorquera fué muy grande. No hay más que conocer sus marcas para converserse, mas le faltó oportunidad para manifestarse.  De 1915 al 18 no fueron años de grandes competencias internacionales y así el gran corredor tuvo su apogeo en períodos no olímpicos.

Fué el tiempo de la Guerra Mundial. Un caso idéntico al que amenaza a Raúl Ibarra, el fondista argentino, astro de exepción, al que también se le está pasando su época en la actualidad, sin una oportunidad en que logre consagración universal. No se discute, porque los aficionados de hoy no conocieron a Jorquera, pero hace veinte años, ya desaparecido éste, y Manuel Plaza en toda su gloria, eran muchos los que le ponían en parangón. Y quienes vieron a ambos en todas sus mejores carreras aseguran que en el más veterano existía mayor calidad física que en el vicecampeón olímpico de Amsterdam, que ha sido nuestra mayor gloria deportiva. ¡ Cómo sería, sí hasta lo creían superior a Plaza ! Con que huebiera sido como éste , ya tenía un lugar entre los Grandes de nuestro deporte.

Pese a todo, lo tiene, porque en la historia del atletismo sudamericano hay escrita una proeza notable: aquella maratón de Buenos Aires, en 1918, en que tres chilenos obtubieron un triunfo incontrarrestable. Jorquera marcó un tiempazo que se proclamó como record del mundo. 2 horas 23 minutos 5" 4/5 para los 40 kilómetros 200 metros que tuvo el recorrido.

Una performance valiosa en aquel tiempo y en el actual, porque con ella Jorquera se colocó a la altura de los mejores maratonistas de todos los tiempos, como los vencedores olímpicos: el finlandés Kolehmainnan, 2 h. 32'35"8 décimos ( 1920); el finlandés Stenroos, 2 h. 41'22" ( 1924 ); el francés El Ouafi, 2h. 32'57" ( 1928 ); el argentino zabala, 2 h. 31'36" ( 1932 ); y el japonés Kitel Son, 2 h. 28'19"2/10 ( 1936 ). Estos corrieron 42 kilómetros, y el tiempo del chileno equivale a 2 horas 30 minutos, más o menos, en esta distancia. Que Jorquera tenía aptitudes magníficas lo prueban sus marcas obtenidas en una época en que la técnica no había alcanzado la perfección de hoy y en que también le faltaron buenos rivales.

Corrió la media milla en 2'06"4/5, mas o menos 2'5" para los 800 metros; 4'34"4/5 en la milla, 4'12 para los 1.500 metros, 15'24"1/5 para los 5 mil, 32 minutos para los diez mil, y 18.910 metros en la hora. Además corrió varias veces la prueba de Santiago-Valparaiso. Todas performances de más de 25 años. ¡Unmaratonista capaz de correr los 800 en 2'6" !

Fué, sin duda, un formidable corredor, al cual sólo le faltó la oportunidad de una olimpiada para que hubiera dado victorias sensacionales al deporte chileno.

Fué grande Juan Jorquera. Este atleta chileno que consigió tantos triunfos en los albores del atletismo sudamericano, con marcas de calidad indiscutible aún para nuestros tiempos, merece figurar junto a los héroes del deporte nuestro.

Y hay otro astro antiguo también olvidado y éste más aún que Jorquera: Rodolfo Hammersley. No hay más que conocer sus performances para apreciar que se trataba de un decathlonista magnífico, pero en ese tiempo en los Sudamericanos no se hacía decathlon.  1.71 en salto alto;  1.45 en alto sin impulso; 3 metros en largo sin impulso; 10'4/5 en 100 metros;  17" en 110 vallas;  36.45 en disco;  36.85 en dardo; y su marca más sensacional; 7 metros 15 en salto largo.

Treinta años atrás tenía Chile un saltador de largo que cumplía performances que nuestros atletas de hoy no son capaces de hacer. Fué a los Juegos Olímpicos de Estocolmo en 1912, pero desgraciadamente, no pudo competir por una lesión en sus músculos. Por sus performances se le daba opción para ocupar un segundo o tercer puesto entre los más grandes saltadores de ese tiempo.

Hammersley, en el Sudamericano de 1910, en Buenos Aires, ganó para Chile cinco pruebas, fue segundo en dos y tercero en una. Ganó 100, alto, largo con y sin impulso y garrocha. El solo casi se adjudicó el campeonato. A don Rodolfo Hammersley aun se le ve en los torneos atléticos observando a la juventud de ahora. Es padre de Andrés Hammersley, actual campeón de Chile de tenis. Andrés, como su padre, nació con magníficas aptitudes físicas, y si hubiera preferido el atletismo, seguramente hoy sería uno de los mejores decacletas de América del Sur. Del tal palo tal astilla.

"Potrerillos" Salinas en una de sus clásicas y espectaculares llegadas, defendiendo los colores de Santiago en un Campeonato Nacional. Salinas ha sido uno de los atletas chilenos más corajudos y de más rica fibra deportiva.

ESTADIO dedicó este número aniversario a rememorar las hazañas del deporte chileno, y esta página es reservada al atletismo. Después de sacudir las telarañas del tiempo pudo descubrir entre lo viejo y lo olvidado a Juan Jorquera y a Rodolfo Hammersley, los que junto con Manuel Plaza, son sin duda, los que más desbordaron, para buscar la marca mundial, los límites de esta América joven; mas Chile ha tenido atletas que han cumplido muchas proezas dignas del recuerdo y de la ponderación, pero el cronista tropieza con la tiranía del espacio, y tiene que reprimir sus deseos de recordarlas con detalles y comentarlas sin frenos.  No es posible.

Como no recordar a cracks que en justas sudamericanas fueron héroes en defensa de nuestros colores. A Vicente Salinas, el negro nortino, de pelo duro, atleta de pura fibra, de puro músculo y con un motor de cien caballos en el pecho. En el sudamericano del 3, en el Estadio Militar de Santiago, corrió 100, 200, 400 metros, 400 vallas y las postas de 4 x 100 y 4 x 400, diez carreras con las series. De las seis finales ganó cinco, perdió los cien metros, por pecho, ante el brasileño Almeida.  Hazaña brillante del más corajudo de los corredores chilenos de velocidad. También fueron sensacionales las performances de " Potrerillos " en las postas de 4 x 400, en que le correspondía como finalista descontar diez y a veces hasta quince metros de desventaja ante rivales que eran los mejores sudamerivcanos. Con su indomable voluntad y su gran calidad hizo levantarse a los públicos de Lima, de Montevideo y de Santiago para ovacionarlo delirantemente en esos emocionantes "rushes" que no podrán olvidarse fácilmente. " Potrerillos" era el atleta-espectáculo.

 

En el Sudamericano de 1933, en Motevideo, Héctor Benaprés, campeón y recordman continental de los lanzamientos de disco y bala, varias veces, recibió un simbólico y honoroso homenaje: fué coronado en presencia de todas las delegaciones. Aparece momentos antes de que le fuera colocada la guirnalda de laureles, lo acompañan los capitanes de los equipos de Argentina, Uruguay y Brasil: Buttori, Dominguez y Magalhaes padilla, respectivamente.

 

Y han sido autores de proezas remarcables también: Héctor Benaprés, que durante diez años fué uno de los lanzadores más capacitados de América del Sur, ganador de varios campeonatos de bala y disco. Se recuerda, como una demostración de su calidad de campeón, aquella vez que en un Sudamericano se trenzó en un duelo elictrizante con el argentino Elsa. Con un tiro éste lo aventajó y batió el record en poder de Benaprés; más este, en su último lanzamiento, dedicado a su caballeroso amigo y rival, en la misma prueba, le prometió ganar la prueba y recuperar su record sudamericano. Lo prometió y lo cumplió. Hazaña de ley.  En el sudamericano del 33, en Motevideo, recibió el homenaje máximo que se le ha brindado a un atleta, fué coronado en la pista y en presencia de todos los equipos por su brillante y larga campaña, competidor desde 1920 en nueve torneos sudamericanos, cuatro veces campeón sudamericano, poseedor en ambas de los records continentales. Una campaña de oro.

Juan Colín y Osvaldo Wenzel, retirados de las pistas por sus profesiones, fueron llamados como competidores de emergencia en el último sudamericanos, el del 43, en Santiago, y en ambos, virtualmente, sin entrenamiento y sólo a fuerza de su calidad de cracks auténticos, consiguieron ganar para Chile las pruebas en que intervinieron; el decathlon, el primero; y el dardo, el segundo. Desde luego, mucho mayor valor tiene la proeza de Juan Colín, pues el decathlon es precisamente la prueba que requiere mayor adiestramiento y fortaleza de músculos. Ha sido el recio y espigado atleta el mejor decathlonista de los últimos tiempos. Ganó el Sudamericano, en Lima , de 1939; y el 43 en Santiago. El 41, en Buenos Aires, perdió estrechamente por unos puntos que se le restaron ilegítimamente. Y antes que Colín, Chile tuvo otro gran decathleta en Wenzel, cuyo record continental aun no ha sido superado. 

 

 

Edith Klempau, la incomparable atleta cuyas hazañas cumplidas en el último sudamericano le otorgan lugar preferente entre las glorias deportivas chilenas.

 

Esta lista de héroes del atletismo chileno no puede cerrarse sin nombrar a una mujer campeona que también tiene a su haber una proeza descollante: Edith Klempau. Está fresco en el recuerdo de todos sus gloriosa figura. Casi completamente desconocida para la gran masa de aficionados, aquella que aparece por los estadios sólo en los capeonatos sudamericanos, la consagró como una de las más grandes figuras de nuestro deporte. Y con toda razón. Edith Klempau fué la revelación más notable que se ha producido en los tiempos actuales del atletismo. Lo que hizo wn ese Sudamericano del 43 sorprendió a todo el mundo. pues nadie esperaba que iba a " robarse " el campeonato. Y así fué; compitió en cinco pruebas y ganó tres, dos con records sudamericanos, y fué segunda en las dos restantes; en la posta de 4 x 100 empató con sus compañeras el record de Chile.

 

 

Número dedicado a las hazañas del deporte chileno.

 

Miguel Castro también tiene su lugar en las proezas atléticas. En el Sudamericano de Lima, de 1939, ganó los cinco mil metros media hora después de haber corrido los 1.500 metros, que también ganó. En ambas carreras marcó tiempos de calidad internacional y en ambas superó a todos los mejores especialistas que en ese tiempo existían en el continente Sur. Por tal performance se le llamó el atleta de los músculos de acero.

 

Y ya que hablamos de proezas, merecen un recuerdo en esta página astros autores de marcas de oro en el atletismo sudamericano, con las cuales han ganado un sitial de honor como  campeones de campeones; Guillermo García Huidobro, recordman continental de 800 y 1.500 metros; Guido Hanig, con su metro 97 en salto alto, y Jorge Undurraga, nuestro vallista, son créditos del atletismo sudamericano con tarjeta de presentación para cualquier pista del mundo.

Y hay también un olvidado, Juan Conrads, cuyo record S.A. del lanzamiento de la bala, 14 metros 94, sigue en pie desde 1934. Diez años que gigantes o " bufalos " del atletismo han tratado de superarlo sin ningún éxito; han sido vanos los esfuerzos de los argentinos Buttori, Llorente, Berra y Neuwald, y de los brasileños Nitz, Carmini, Giorgi, Pereyra Lyra, Camargo y Naban.

 

Seguramente que se nos escapan otros sucesos prtoagonizados por competidores de la ´clásica banderita tricolor en el pecho, siempre primeras partes desde que el atletismo es atleteismo en la America del Sur.

- RON.

Artículo de la Revista Estadio Nro. 78, del año 1944, escrito por RON.