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Anita Lizana

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1937, LA PRIMERA DEL MUNDO, ANITA SE CONSAGRA. ( Artículo Estadio año 1944 )

 APRETADA entre la mole imponente de los Andes y " ese mar que tranquilo nos baña ", en esta tierra volcánica que, según los sismógrafos, se estremece todos los días, y que a lo largo de sus miles de kilómetros ofrece los climas más variados y exige los esfuerzos más diversos, se ha forjado esta raza chilena que, en la lucha constante con los elemntos incontrolables de la naturaleza, ha sido capaz de superaciones insospechables en todo orden de actividades.

Sólo un pueblo así, sufrido, tenaz, laborioso, inteligente, con esa agilidad mental del criollo siempre alerta, capaz de adaptarse a las circusntancias más desfavorables, pudo realizar ese milagro deportivo que, se llama Anita Lizana, la primera figura sin dudad, que ha producido el continente latinoamericano en todos los deportes.

El tenis era hace quince años, muchos más que ahora, que tiende a popularizarse a pasos agigantados, una actividad limitada a un círculo estrecho, sobre todo en lo que se refiere a las damas.

Era entre ellas, primordialmente, una de las tantas formas de hacer vida social, de consagrarse en amables grupos, y alternar en reuniones simpáticas, que servían al mismo tiempo para practicar un poco de cultura física.

Se consideraba hasta poco " femenino " el que las mujeres pudieran realizar ejercicios violentos. El tenis gustaba por lo que tenía de elegante, de rítmico, pero nadie mostraba interés especial por emular las proezas de europeas y norteamercicanas. Lsa gran francesa Suzanne Leglen era muy célebre; pero demasiado lejana.

En 1926 se vió aparecer en las canchas de la Quinta Normal de Santiago a una jugadora morenita, pequeña, recia, que no tenía apellidos sonoros, ni pertenecía a una familia, acomodada, que practicaba el deporte por gusto, por afición natural heredada de sus padres. Era una niñita de doce años, de extracción netamente popular, que jugaba tenis con impetus varoniles y que, eliminando cuanto rival se le ponía por delante, conquistaba el título de campeona infantil de Chile. Nadie podía imaginar entonces que nacía una de las más brillantes figuras del deporte chileno de todos los tiempos y que llegaría a realizar la hazaña de ser considerada la primera del mundo.

Tres años después cuando todavía era una colegiala Anita Lizana hacía tabla rasa con las más connotadas jugadoras del país y conquistaba el título de campeona de Chile, que mantuvo ininterrumpidamente durante 1929, 1930, 1931, 1932 y 1934.

Entonces los expertos comenzaron a pensar que nos encontrábamos ante algo extraordinario. El clamor público se iso oir. Y muy luego cuando la pequeña jugadora se consagraba en Buenos Aires en sucesivas victorias, se hizo evidente que en Chile ni Sudamérica eran escenarios adecuados para condiciones tan estupendas. Y así fué cómo satisfaciendo ese clamor nacional, Anita Lizana, en 1935, llegaba a la vieja Europa, y en los más famosos " courts " del mundo se enfrentaba con maravillosas raquetas que en representación de los diversos continentes acudían a las canchas de Gran Bretaña y Francia.

Los flemáticos londinenses vibraron de entusiasmo también cuando vieron que muchas campeonas de categoría mundial, " girls " rubias , altas y atléticas, educadas en medio priveligiadi, con todas las comodidades que brinda una civilización superior, resultaban impotentes para contrarrestar la dinámica acción de la morenita y pequeña jugadora sudamericana. Y se aplaudía sin reservas en la Rubia Albión la energía de los golpes de su raqueta, su irreductible espíritu combativo y hábil sentido táctico.

Así empezaron a caer ante sus raquetazos soberbios figuras de la talla de la bella Katherine Stammers, Susana Noel, Mary Heeley y muchas otras. Sin embargo, en el campeonato de Wimbledon, el torneo de mayor importancia en el mundo, fué vencida por Stammers. Es decir, su derrotada de antes, favorecida por su mayor experiencia en competencias de tanta importancia y jugando en un medio que le era habitual, pudo vengarse de la pequeña chilena.

Mas ocho títulos obtenidos ese año en Gran Bretaña obligaron al reputado crítico W. Myres, considerado la primera autoridad en la materia, a señalar la figura de Anita Lizana como la quinta jugadora del " ranking " mundial.

Pero la culminación de su hazaña, porque la proeza de Anita Lizana no se puede buscar en uno u otro triunfo de importancia, sino que en tada su vida misma, la obtuvo en su campaña de los años 1936 y 1937. En cada uno de estos años, la impresionante cifra de 17 campeonatos de singles conseguidos, vino a confirmar que el asombro de los aficionados europeos tenía amplia justificación. En 1936, venció nada menos que tres veces a Dorothy Round, la campeona de Winbledon del año anterior. Tabién cayeron estrepitosamente ante la chilena: Mary Harwick, la dinamarquesa Hilda de Sperling, la francesa Simone Mathieu, la polaca Jadwija Jedrezjowska, la rival más encarnizada de toda su carrera. En los cuartos de finales de Winbledon 15.000 espectadores fueron testigos de los improbos esfuerzos que debió desarrollar Helen Jacobs para dominar a la gran " ratita ".

Artículo Revista Estadio año 1944.

En 1937, Peggy Scriven, Marjorie King, Betty Nuthal, la norteamericana Alice Marble, engrosaron la lista de las estrellas del firmamento tenistico que se vieron eclipsadas por la campeona chilena. Pero nuevamente se vió el caso de que una de sus vencidas en anteriores torneos, la eliminara de Winbledon: Simone Mathieu, la Nro. 1 del ranking francés. Para todos, críticos y admiradores, Anita Lizana había sido vencida, no tanto por la calidad superior de su adversaria , pues tal superioridad no existía, sino que por sus nervios, por aquel poderoso influjo que el césped de Winbledon ejercía sobre quienes no estaban acostumbrados a su grandiosidad.

Estados Unidos reclamaba la presencia de Anita Lizana, la sudamericana magnífica. En el gran país del norte, en las canchas de Forest Hill, se juntó nuevamente lo más granado de las raquetas femeninas del muendo, y Anita Lizana, luego de eliminar en las últimas ruedas de la competencia a Marjorie Ryan y Dorothy Bundy, se encontró en el match final con su rival de tantos memorables partidos: la polaca Jadwija Jedrezjowska.

Ambas se hallaban por primera vez ante la posibilidad de satsfacer un anhelo supremo: la conquista del título máximo de los Estados Unidos. Muchos miles de fanáticos yanquis hacían impresionante marco al " court" central en el que por primera vez dos extranjeras tratarían de hacer prevalecer sus mejores derechos a la obtención del campeonato de Estados Unidos, que no había podido defender no Alice Marble, ni Dorothy Bundy, ni Helen Jacobs, ni tantas otras estrellas que resultaron eliminadas en las ruedas preliminares. Y las dos extranjeras, una  la polaca fornida de dilatada experiencia, y la pequeña representante de Chile, juvenil, graciosa pero avallasadora, se presentaron en la cancha a disputarse la ansiada supremacía.

Jadwiga Jedrezjowska, con ese empuje incontenible de su alma eslava, realizó los esfuerzos más grandes para el título fuera de la vieja y heroica Plonia, e inició el match con su ataque demoledor. Pero al otro lado de la red había alguien que también tenía una patria que defender, patria chica, sin pergaminos, escasamanete identificada por los espectadores allí reunidos, para quienes Anita era sólo " South America "; pero para ella, una patria grande, enorme, la tierra generosa que la vió nacer, a la que se ama entrañablemente. Anita jugó con toda su alma. No dió un minuto de reposo a su formidable adversaria. Así fué como en el match que se anticipaba encarnizado, que se prolongaría al máximo de tres " sets " , registró un score de 6-4 y 6-2 en favor de la jugadora sudamericana, de la chilena pequeña que esa tarde en Forest Hill se había convertido en una grande e imbatible figura mundial. Pero el sobrehumano derroche de energías no permitió a la chilena oir las clamorosas ovaciones que estallaron en las tribunas. Junto con terminar el partido, cayó desmayada. Sucumbió bajo el peso de tanta gloria.

Ese año 1937, el crítico W. Myres hizo una lógica modificación en su ranking: la chilena Anita Lizana, la primera del mundo.

Había llegadoa su culminaciónuna de las hazañas más portentosas cumplidas por una deportista de Sudamérica. La pequeña y modesta hija de esta tierra encumbrada al más alto sitial para admiración del muendo entero.

La vida deportiva de Anita Lizana es un ejemplo de voluntad y coraje.

Al vencer en la final de Forest Hill a la polaca Jadwija Jedrezjowska, Anita se consagró definitivamente ante la opinión mundial. La prensa yanqui comentando su triunfo, decía: " La simpática personita hizo uso con toda facilidad de una velocidad de juego sorprendente y evidenció en todo momento una confianza notable. Aunque tenía al frente una rival muy fuerte, la cancha era suya, y ella lo sabía, proporcionando a la enorme concurrencia una electrizante exhibición cuando peloteaba friamente con la peligrosa pegadora que es la polaca. El juego de fondo era alternado por la señorita Lizana con su " matador " drop-shot, que lograba pasar la pelota rasando la red con un impacto maravillosamente suave, conquistando el tanto con casi todos esos notables tiros.

Ruth Ellis Lizana, la pequeña hija de nuestra campeona, aparece en el grabado como si nos dijera: Con estas armas mi madre conquistó el mundo.

 Luego de su triunfo en Forest Hill, que la ungiera campeona de los Estados Unidos, la popularidad de la tenista chilena creció en la Unión. Estas dos fotografías la muestran durante una visita a Hollywood, donde alternó con las estrellas más conocidas del celuloide. En una aparece con Carole Lombard y en la otra con Fred Mac Murray.

El Torneo de Forest Hill, después se empezó a jugar en Flushing Meadows y actualmente se le conoce como el US Open, que ganó Anita Lizana, La " Ratita " el 11 de septiembre de 1937.

 

 

Con el título de " Un revés de la Lizana " se publicaron en muchos paises del mundo estas dos fotografías, como una muestra de la perfección y gracia del juego de la gran tenista chilena.

Anita y su novio, el joven aristócrata británico Ronald Angus Taylor Ellis, saliendo del templo en que se llevó a cabo la cereminia nupcial, cuya celebración fué acogida con viva simpatía por la alta siciedad londinense.

Anita Lizana y la jugadora norteamericana Alice Marble, que detentaba el título de campeona de su patria y que fué vencida por Anita en una de las ruedas del Torneo de Forest Hill el año 1937.

El Mercurio del viernes 29 de octubre de 1937 titulaba: ANITA LIZANA LLEGA HOY.

Nuestra campeona considerada como la mejor jugadora de tennis del mundo, arribará en un avión de la Panagra a las 2.47 P.M. al aero-puerto de Los Cerrillos. - Se le tributará una grandiosa recepción.

 

Anita cuando fue invitada al palacio presidencial en 1937, en ese entonces se desató la locura a su llegada.